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SONORA  

Negligencia  de la CNA

Nancy Flores / Rubén Darío Betancourt, fotos / enviados
Rodeada por un canal  de riego, propiedad de la CNA, Mayojusalit se cuenta entre las comunidades “afectadas” por el paso del huracán Henriette. Los damnificados, que superan las 70 familias, denuncian que la inundación fue por negligencia de funcionarios de la Comisión, quienes omitieron desaguar a tiempo los conductos.

 

 


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Mayojusalit, Sonora. Una brecha sin pavimento conduce a este humilde pueblo, perteneciente al municipio de Etchojoa. El gris reseco de las casas ligeramente ennegrecido por el lodo denuncia la inundación ocurrida a inicios de septiembre pasado, como consecuencia del huracán Henriette.

En las calles anónimas se alzan, de cuando en cuando, algunos montones de desechos de entre los que asoman ramas, pedazos de sillas, algunos recuerdos. Todo se lo llevó el agua, cuenta la gente.

“Los animales se nos murieron”: gallinas, gallos y borregos, porque aquí no alcanza para tener cabezas de ganado. A más de un mes de la tragedia, las 70 familias afectadas, que equivalen a la mitad de la población, aún no reciben indemnización alguna.

El huracán

Pasadas las 10:30 de la noche, ya sin luz eléctrica, el 5 de septiembre se escuchó el griterío, relata Carmen Vázquez. “Abrimos la puerta para averiguar qué pasaba y se nos metió el agua. Mi esposo, mis hijos y yo subimos al techo de la casa. Toda la gente estaba los techos”.

La ayuda llegó cinco horas después. A las cuatro de la madrugada el operativo militar ya había rescatado a la mayoría. Algunos tuvieron que esperar hasta bien entrada la mañana. “Nadie murió porque ocurrió temprano, de lo contrario quién sabe si estuviéramos aquí”, dice Carmen.

Algunos moscos se arremolinan en sus brazos y piernas, donde aún conserva el rastro de los moretones. “No había luz y tuvimos que salir por la ventana. No sé cómo logramos treparnos al techo”.

Doña Antonia, una mujer de 83 años que vive sola, fue rescatada por los pobladores, quienes la sacaron de su casa con la cuchara de un tractor. “Nunca nos había pasado esto. Ahora tengo que vivir en casa de unos vecinos porque aún no tengo luz. Ni siquiera he podido ver cómo quedó mi casa”.

La noche del 5 de septiembre el canal que abastece los grandes campos agrícolas –donde se emplean la mayoría de los pobladores de Mayojusalit y que rodea al pueblo– se rompió. Los funcionarios del Distrito de Riego, dependiente de la Comisión Nacional del Agua (CNA), debieron desaguarlo a tiempo, señalan los damnificados, quienes se agolpan a las afueras de una casa para denunciar los hechos.

Los pobladores –viejos, hombres, mujeres, niños-– solicitan que se tome registro fotográfico de los caminos, que ellos mismos han tenido que limpiar; las habitaciones sin piso, sin cosas; los escasos muebles que permanecen en algunas casas, con la madera hinchada por tanta agua; las colchonetas donde duermen ahora.

“No fue el huracán”

“Aquí se desbordó el canal y esa agua es la que se nos vino encima”, señala un anciano. Enojado, indica que “si hubieran abierto las compuertas esa agua se hubiera ido a los campos, no al pueblo. Ésta no es una cuestión del huracán, es negligencia. Eso es lo que nos afectó”.

Mujeres se suman al reclamo y dicen que “no es justo”. Algunos hombres apuntan que “fue avaricia”: el distrito almacenó agua de más para venderla y el canal no lo pudo soportar. Acusan que tras la desgracia los funcionarios de la CNA se comprometieron a indemnizarlos, pero ahora sólo quieren apoyar a tres o cuatro familias.

“Somos la mitad del pueblo los que fuimos afectados por su avaricia. No son tres o cuatro familias, somos 70 las que nos quedamos sin nada. No pedimos que nos den de más, sólo lo que es justo. Pero parece que nos quieren borrar del mapa.”

Reynaldo Amarillas Meza, titular del Departamento de Servicios Públicos del municipio de Etchojoa, dice que se ha hecho todo lo que está en sus manos respecto de la atención a los damnificados. No obstante, detalla que los recursos con los que cuenta el ayuntamiento son insuficientes y que resulta prácticamente impensable conseguir más dinero, pues se trata de un gobierno panista y de oposición.

“Ya pasó mucho tiempo y no nos dan solución. Eso quiere decir que no nos van a ayudar, acusan. De por sí éste es un ejido muy marginado y nos urge recuperar las cosas perdidas. Se nos fueron los zapatos de los niños, la ropa, todo”, dice la gente.

El 80 por ciento de la población activa de Mayojusalit trabaja como jornalera en los campos agrícolas. Al día, cuando es temporada (cuya duración es de tres a cinco meses), ganan 90 pesos, “que no alcanzan para nada”. 

El ejido de Mayojusalit se localiza a una hora de la cabecera de Etchojoa, considerado el municipio más pobre de Sonora. “No pedimos una millonada, sólo que nos ayuden a recuperar lo que perdimos”.

El 1 de octubre pasado, la Secretaría de Gobernación  publicó en el Diario Oficial de la Federación la declaratoria de desastre natural en 51 municipios de Sonora, afectados por el paso del huracán Henriette, que cobró la vida de dos personas en esta entidad.

 

Publicado: Noviembre 2007 Año 1 Número 9



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